Protagonista indiscutible del salón, el sofá ha evolucionado hacia piezas de mayor tamaño, formas redondeadas y curvas, y estructuras más cómodas que las de antaño. De las propuestas de hace cuatro décadas sólo permanece actualmente el tapizado con dibujos circulares y cuadrados en colores vivos inspirados en la psicodelia.
Pero el armazón y el diseño han quedado completamente desfasados en beneficio de las líneas más contemporáneas, originales y abiertas al empleo de cualquier material, como la madera, el mimbre, la forja, el plástico o el material de obra, perfecto éste último para crear asientos informales sobre los que se colocan colchonetas decoradas con infinidad de cojines.
La tendencia hacia las formas circulares no impide que los ángulos rectos y las aristas sigan de plena actualidad y que ofrezcan todo tipo de alternativas: esquinas suavizadas, ángulos remarcados y puros, brazos curvos, cuadrados o ausentes, y todo tipo de posibilidades para las patas, los almohadones y el textil.
Entran con fuerza también los divanes, que pueden complementar al gran sofá o sustituirlo, aportando un aire mucho más versátil al salón e incorporando nuevas formas de entender la decoración.
Los principales cambios vienen marcados por el concepto en sí mismo, ya que si antes el sofá era una pieza más del salón, ahora es sin duda la más importante y la central, en torno a la cual se sitúa el resto del mobiliario. Su ubicación también ha variado considerablemente, pues si hace algunos años se pegaba literalmente a la pared, actualmente se coloca con libertad en el lugar más idóneo y lo más habitual es que se muestre en toda su amplitud sin ocultar la parte trasera como ocurría antaño.
Los nuevos diseños han facilitado su evolución de elemento complementario a espacio completo en el que sentarse de formas diversas, tumbarse e incluso habitar.
Formas circulares para potenciar el movimiento
La tendencia más interesante es la que propone líneas curvas y se opone a los ángulos rectos y las superficies planas. Una idea que se nutre de la contemplación de la propia naturaleza y cuya esencia se basa en la búsqueda del movimiento y no en la cortapisa al mismo. Las formas circulares, sinuosas y sensuales en el universo del sofá se vinculan con el alemán Bretz, un diseñador que hace de sus propuestas un prodigio de creatividad, libertad y audacia.
Las colecciones de Bretz son originales, impactantes, exclusivas y atrevidas. Acentúan y resaltan las líneas circulares y revelan inquietud y rebeldía por parte del artista, pero también ganas de divertir, una idea que se capta observando algunas de sus telas y algunos de los tipos de pies que ofrece, como los que presentan forma de rosa, muelle, pata de león o pie rodante.
Vestir la estructura
La transformación de los tapizados es también imparable y revolucionaria. Para empezar, la vuelta del cuero como el material por excelencia para el sofá, es la gran tendencia de los próximos años. Cueros en todos los colores, con prioridad para todas las gamas del blanco, el negro y el rojo como tonos que representan la elegancia, la belleza y la rotundidad. Un gran sofá de cuero rojo, blanco o negro en un salón realzará todo el mobiliario sin perder un ápice de su protagonismo.